lunes, 21 de julio de 2014

BRASIL: ¡LA LLAMA DE LA REVUELTA CONTINÚA ENCENDIDA!

* es la rebelión de la clase trabajadora en Brasil! En difíciles condiciones la resistencia continúa, contra el terror armado impuesto por los gobernantes, contra las infiltraciones de políticos/sindicalistas y sus aliados dificultando la lucha, contra las promesas de los gobernantes y las mentiras de los medios de comunicación. Y ahora, enfrentando la idolatría deportiva [el mundial de fútbol], que tanto sacrificio y humillación ha costado a los trabajadores. ¡Los combates continúan! ¡Piquetes, huelgas, revueltas y molotovs hace un año abren caminos mejores!         
*Incluso con la propaganda y el fanatismo en la Jerusalén del fútbol que es Brasil, los trabajadores muestran que existen porque luchan y luchan porque existen: huelga de transportes en Natal, enfrentamientos en la inauguración de la copa (en Bello Horizonte y Porto Alegre), universidades ocupadas, víctimas de las inundaciones buscan alimento en Santa Catarina y Paraná, incluso con el ejército en la región. Indignación y protestas en algunas favelas... No son exclusividad del "Bloque Negro", o de una "conspiración" de ellos creada por la prensa. ¡Son las necesidades de nuestra clase, la clase trabajadora, de resistir a la opresión, luchar por una vida mejor y combatir al Estado y a la burguesía, en todos los lugares! Pero tres grandes enemigos actúan contra la rebelión:
*REPRESIÓN.* 
Las autoridades usan el terror. Atacando manifestaciones, cazando individualmente a quien está contra el sistema. Resultado: la muerte de más de 50 personas en las protestas, sólo en 2013. La prensa, los partidos (del gobierno y de la "oposición"), los sindicalistas hablan en contra de la "violencia", de los vidrios rotos de los autobuses, pero elogian a los linchadores y los grupos de exterminio. Hace un año, un hecho confirmado después y hoy en la copa, se ve la colaboración entre la prensa, las fuerzas policiales atacando las protestas, ocupaciones, suburbios, huelgas... y los partidos (de "derecha" y de "izquierda"), los sindicatos y sus agentes (grupos de tipo MPL, MTST, etc.) como delatores. El 19 de junio el MPL de Sao Paulo declaró a la policía que iría a "contener" a los manifestantes, en la inauguración de la copa el PSTU, el PCB, el PSOL entregaron manifestantes a la policía. La violencia de las autoridades ocurre por tener el apoyo de estos infiltrados a los asesinos. Para después de la copa, el gobierno prepara más terror y violencia. Enfrentarlas requiere armar las protestas, las huelgas, las ocupaciones, los saqueos, tratar a los colaboradores infiltrados del mismo modo que se trata a los matones de las autoridades: ¡con fuego!
*INFILTRACIÓN/MANIPULACIÓN.*
Expulsados de las protestas, los sindicatos/partidos usaron sus testaferros de "derecha" y de "izquierda" ("Acorda Brasil", "Anonymous Brasil", MPL) que, con la presidenta y los gobernadores, armaron el fin de las protestas. Traída por el MPL a las protestas, la "derecha" dio la excusa de un "golpe de Estado contra la presidenta" para colar sindicatos/partidos en el movimiento de lucha. Cumplida la misión, el MPL les cedió el lugar a ellos, quienes intentaron invadir/mandar en las protestas/huelgas. Llamaron a una falsa "huelga general" (11/07/13) para evitar una sin ellos, convocada días antes en internet.
Los partidos/sindicatos dividieron la lucha nacional en varias “huelgas” pequeñas/regionales para debilitarlas. Hablan de "derecha" linchadora y homofóbica, útil para ellos y para el gobierno de Dilma: partidos/sindicatos/gobierno posan de "salvadores" contra ella. "Salvadores" que pagan a especialistas extranjeros en masacres para entrenar tropas contra las protestas y las favelas por el bien de la copa, a favor de las UPPs con tortura y muerte en Río. Indujeron a esperar "huelga y protesta" en la copa, pero vendieron a Dilma/gobiernos estatales sus promesas de "lucha y ocupaciones" (MTST, metroviarios en Sao Paulo, aeroportuarios). Llamaron a huelgas a toda prisa para luego abortarlas. Todo para que los trabajadores no se organicen por cuenta propia, para que pierdan la iniciativa de la acción. Es necesario denunciar los sacrificios y los males actuales y que van a ocurrir, y la participación de TODOS los políticos en ellos. Organizar ya el boicot y la  lucha contra las elecciones.
*ENGAÑOS.*
El truco de los "20 centavos", con días contados y la puesta en escena de "cambios" para frenar los revueltas: "prisión" de mensajeros de Nathan Donadon, el "legado" [o beneficio] de la copa (que sólo existe para la presidenta y los inversionistas en el evento), la promesa de casas para impedir acciones de trabajadores sin techo (el MTST colaboró ​​en la farsa), tono de amenaza sobre el "fin de la bolsa-familia" (fraude que maquilla las estadísticas del desempleo y abarata la manutención del trabajador -¿para qué 678 de salario si pueden ser pagados 70,100 reales?). Los engaños esconden el aumento de precios que viene después de la copa, un empeoramiento en la economía agravando el cuadro [actual] (68 millones de desempleados según las cifras del gobierno -encuesta del IBGE, enero-marzo). Y encima una nueva sequía en Sao Paulo a iniciar entre octubre y el verano. Las luchas y movilizaciones actuales deben ser mantenidas/unificadas no sólo contra la copa, sino también contra esta tendencia.
Son necesidades urgentes: romper la censura (la prensa extranjera muestra las protestas y la situación de aquí más que la propia prensa brasileña), organizar contactos y grupos rebeldes, que tengan vínculos con otros grupos en el extranjero para mantener los focos de resistencia que sobrevivirán a esta tempestad. No quedar visible a la represión, ya sea en las protestas o en los medios virtuales, pues muchos están siendo rastreados y presos. ¡Golpear donde no somos esperados y atención a la reunión de los BRICS en Fortaleza en julio! Organizar acciones en todos los lugares contra tal evento.
*¡INCENTIVAR Y MANTENER LA RESISTENCIA, LAS LUCHAS SOCIALES! ¡DERRIBAR EL MURO DE MENTIRAS DE LA PRENSA, GOBIERNO, PATRONES, PARTIDOS, SINDICATOS!

¡DENUNCIAR COMO ENEMIGOS DE LOS TRABAJADORES A LAS AGENCIAS ESTATALES

(MTST, MPL, MST, etc.), DELATORAS DE MANIFESTANTES!

¡GUERRA A LA "DERECHA" FASCISTA-LINCHADORA Y A SUS PARES DE "IZQUIERDA"! ¡NI COPA NI ELECCIONES!

¡RETOMAR LA REBELIÓN! ¡MUERTE AL ESTADO Y AL CAPITALISMO! *
Revolución Universal, junio de 2014.
                                                         revolucaouniversal[a]yahoo.com

sábado, 14 de junio de 2014

¡NÃO VAI TER COPA! (Argentina)


 
Las crecientes movilizaciones en Brasil están poniendo seriamente en duda el normal desarrollo del mundial de fútbol a pocos días de su inicio. Las protestas en varias ciudades, sobre todo en las anfitrionas del mundial, no se han detenido desde su comienzo en mayo de 2013 y comienzan a retomar fuerza. El nro. 9 de esta publicación lo dedicamos a esta ola de protestas desatada principalmente por el aumento del transporte y los desorbitantes gastos ocasionados por el mundial, así como la avanzada represiva de los últimos años en las favelas y los desalojos en las ciudades anfitrionas. También remarcábamos, asumiendo la lucha del proletariado en Brasil como propia, cómo esos reclamos, inicialmente con claros matices ciudadanistas, en muchos casos abrieron rápidamente paso a la generalización de las reivindicaciones y la violencia, rompiendo con las limitadas consignas iniciales y reconociendo en sus luchas los intereses mundiales que tenemos los proletarios como clase. En aquellos días podíamos leer en algunos carteles y banderas consignas como «Brasil/Turquía estamos juntos», «somos griegos, turcos, mexicanos... no tenemos patria... somos revolucionarios».

En estos años de aparente paz social, siempre sorprende la rapidez con que el proletariado logra tomar las calles y romper con muchas de las típicas canalizaciones burguesas como el sindicalismo, el politicismo o el nacionalismo.[1]

De todas formas, para nada podemos afirmar que sea algo generalizado. «Não vai ter copa» (no va a haber copa) es la consigna más popular bajo la cual salen actualmente a la calle miles de proletarios en Brasil, pero tras ésta los motivos son muy diversos. En esta nueva ola de protestas previas al mundial podemos ver cómo, en muchos casos, se vuelve a caer en el típico politicismo y reformismo, en la tan de moda “indignación”.

Con los estadios ya construidos, inversiones que podrían superar los 20 mil de millones de dólares, obreros muertos, miles de asesinados en las favelas a manos de las fuerzas represivas, todavía hay quienes tienen ganas de reclamarle derechos al Estado, de pedir una eficiente utilización de los recursos en salud y educación. «Sin derechos no hay copa» es una de las consignas promovidas por quienes sólo ven en el mundial una gran oportunidad para arrancarle migajas al Estado. Una vez más, el capitalismo pareciera funcionar mal por culpa de unos malvados políticos y unos oscuros organismos internacionales. Una vez más, el problema no sería la producción con miras a la ganancia sino cómo ésta se distribuye.

Es posible que de no aflojar las movilizaciones el Estado no pueda continuar con su política meramente represiva y comience a ceder un poco frente al temor de un papelón de cara al resto del mundo. También es posible, aunque menos probable, que el Estado no solo militarice, reprima y asesine en las favelas como viene ocurriendo sino que pase a enfrentar directamente las protestas. Recordemos la masacre de los juegos olímpicos de México DF 1968, cuando se ahogó en sangre el grito de «¡No queremos olimpiada, queremos revolución!» con cientos de muertos en los días previos al inicio, a manos del Batallón Olimpia, fuerza creada especialmente para la ocasión. Frente a todo esto es necesario que las protestas se generalicen, que se logre romper con las fronteras y las canalizaciones burguesas, extendiendo la revuelta y asumiendo que la necesidad de revolución es inseparable del resto de nuestras necesidades.

Lo que no deja de sorprender, más allá de las grandes limitaciones mencionadas, es que este masivo rechazo al mundial se haya podido dar en Brasil, país futbolero por excelencia. Los organizadores se muestran convencidos de que la «pasión por el fútbol» será más fuerte. A comienzos de enero de 2014, inquieto por los retrasos acumulados en la preparación del mundial de fútbol, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, declaraba lo siguiente: «Yo soy un optimista, no un miedoso. El fútbol será protegido, no creo que los brasileños ataquen directamente al fútbol, porque para ellos es una religión». Por su parte, el coordinador técnico del seleccionado carioca, Carlos Alberto Parreira desestimó las protestas pues aseguró que en cuanto comience el mundial el pueblo apoyará al equipo: «Tengo absoluta certeza que la selección es un patrimonio cultural y deportivo del pueblo brasileño, que la apoyará durante el torneo». Los manifestantes se burlan de ellos y, hasta el propio rey Pelé, se convirtió en uno de los blancos predilectos después de que declarase «Vamos a olvidar toda esa confusión que está sucediendo en Brasil y vamos a pensar que la selección brasileña es nuestro país, es nuestra sangre», y que minimizace las muertes en “accidentes” laborales ocurridas en la construcción de los estadios.

La corrupción en el deporte y su utilización política y económica son ya conocidos por cualquiera, así como las necesidades represivas y los enormes gastos que requieren estas celebraciones burguesas. Jérôme Valcke, el secretario general de la FIFA, es sincero al respecto: «Voy a decir algo demencial, pero a veces, para organizar un mundial de fútbol es preferible un nivel menor de democracia. Cuando hay un jefe de Estado fuerte y con capacidad de decisión, como ocurrirá con Putin en 2018, para nosotros, los organizadores, será más fácil negociar a varios niveles». Blatter no se quedó atrás y apoyó las declaraciones de su secretario general e incluso, yendo más lejos, recordó que la copa del mundo de 1978 en Argentina fue «una forma de reconciliación del público, del pueblo argentino, con el sistema, con el sistema político, que en aquella época era un sistema militar», y se felicitó a la vez por el éxito de su organización. No debe existir manera más gráfica de comprender la relación entre el espectáculo deportivo y la opresión que recordando cómo los gritos de gol en el Monumental ahogaban los gritos de los torturados en la ESMA [Escuela de Mecánica de la Armada] a unas cuadras de distancia.

Volviendo a los futuros mundiales, los dirigentes de la FIFA están tranquilos y orgullosos de las sedes elegidas, tanto por Rusia en 2018 así como por Qatar en 2022. Esta pequeña monarquía del medio oriente, con la renta per cápita más alta del planeta (del cuarto de su población que son ciudadanos), vive de la explotación de los yacimientos de petróleo y gas de su región, empleando principalmente mano de obra extranjera. Este país, cada vez más influyente en la política internacional de la región, ha intervenido en las revueltas de la Primavera Árabe apoyando económicamente a los sectores burgueses más liberales. En pleno apogeo, Qatar se mofa de su progresismo mientras que las terribles condiciones de trabajo en la construcción de los estadios mundialistas ya han dejado un saldo de más de 1200 muertos. ¡Sí! 1200 trabajadores provenientes de India, Nepal y Tailandia murieron y mientras tanto, muchos otros continúan trabajando en condiciones esclavistas con los documentos retenidos por sus empleadores, viviendo en los lugares de trabajo sin las mínimas condiciones de higiene, sufriendo jornadas de 12 horas a 50 grados de temperatura.

Desgraciadamente, estas noticias nos llegan por la misma burguesía que nos mata, sin poder contar con una información de primera mano respecto a esta terrible situación. Frente a las denuncias realizadas por medios y organismos internacionales la FIFA ha salido a dar algunas tibias declaraciones, alegando que no puede intervenir en las políticas laborales de un Estado. Nos interesa muy poco lo que haga o no la FIFA, pero todo este cinismo nos retuerce las tripas porque, mientras esto ocurre, lo que sí discute la FIFA es la necesidad de modificar para Qatar 2022 la fecha en la que se realizan habitualmente los mundiales debido a las altas temperaturas en este país en verano que pueden afectar a jugadores y turistas. Los organizadores en Qatar responden asegurando que sus estadios de muerte estarán climatizados.

Podríamos seguir con innumerables ejemplos históricos de mundiales, olimpíadas y demás certámenes deportivos repletos de sangre y miseria, pero nos surge una pregunta fundamental que no queremos esquivar: ¿Se trata de una mera utilización capitalista del deporte? ¿O es el deporte también un producto de la sociedad capitalista inseparable de ella?

El sentido común nos habla del deporte como un inocente juego. Los deportes en sí no serían el problema sino su utilización por parte de políticos y burgueses. La política y la ganancia han venido a corromper una supuesta actividad natural del hombre. Se opone el deporte–espectáculo, el profesionalismo, a un inocente amauterismo o a una práctica popular desarrollada por cualquiera. Pero, ¿cómo nace el deporte? ¿Cuáles son sus raíces sobre las cuales surge el profesionalismo y esas grandes mafias?

Para perpetuar su dominación la burguesía necesita mitificar muchos de los hábitos actuales, ocultando o tergiversando el origen de un montón de prácticas y relaciones humanas. Patear un objeto cualquiera es algo tan instintivo que entonces, según su lógica, lo que hoy podemos considerar como fútbol tendría orígenes milenarios. Pero pensar las cosas así es ridículo. Por empezar, en los juegos de antaño, la gran mayoría de las separaciones actuales eran irrisorias: los límites espacio–temporales, las reglas estrictas, los equipos bien definidos, los espectadores, los puntajes, así como las instituciones que reglamentan todo aquello.

Lo más cercano al fútbol en la Edad Media era un juego en el que decenas, cientos o incluso miles de personas hacían rodar un balón de cuero con los pies en un campo abierto, a partir de lo cual surgían situaciones de lo más diversas.

El deporte surge en oposición al juego, y es con el ascenso de la burguesía que multitud de juegos tradicionales fueron suprimidos o reformados como deportes. En este sentido, podemos observar históricamente cómo trabajo asalariado y deporte son indisociables, cómo su desarrollo es el desarrollo del capitalismo. La competencia, la disciplina, el sacrificio y demás valores deportivos, son esencialmente los valores de esta sociedad. Lo que producen el deporte y la educación física son fundamentalmente rendimientos y récords, es decir, datos computables, cosas. Tal como ocurre con la producción de las demás mercancías lo importante es la cantidad en detrimento de la calidad. Así los deportistas son exprimidos al máximo, como en las mejores fábricas.

En los juegos tradicionales lo que mayor satisfacción proporcionaba a los participantes no era la obtención de la victoria, el premio o una posible ganancia, sino la diversión y el placer que suscitaba el propio juego, habitualmente asociado a la taberna, la fiesta y la calle.

Frente a los anteriores elementos lúdicos el deporte presupone la aceptación de un conjunto de reglas inviolables que los asfixian. En el juego, dado que el “resultado material” no es lo decisivo, es perfectamente posible que ambas partes sean desiguales y se constituyan de forma accidental, como también puede darse el caso de que una persona o un grupo de personas desafíe a todas las demás. El punto de partida del juego es un desequilibrio fundamental, pero no se trata de una deficiencia, sino de su esencia misma. En el deporte, por el contrario, siempre tenemos dos partes formalmente “iguales” que luchan por la obtención de un resultado “justo” y reglas que pretenden establecer y garantizar un equilibrio que conduzca a ese resultado justo. La igualdad democrática, que no es más que la libertad de compradores y vendedores de enfrentarse en el mercado en “igualdad de condiciones”, encuentra en el deporte un notable reflejo.

Este tipo de análisis históricos no deben llevarnos a mitificaciones o defensas del pasado, ni tampoco deben entenderse como una propuesta alternativa al deporte. De lo que se trata es de comprender las limitaciones de las diversas actividades que realizamos actualmente. Cuando profundizamos en esas limitaciones, enseguida vemos que no son aspectos de la vida que podamos transformar voluntaria e individualmente sin revolucionar las actuales condiciones de vida.

Podríamos dejar de comer tanta basura, buscar más contacto con la naturaleza, generar alternativas lúdicas, etc., etc., etc. En realidad, con suerte solo podremos hacer alguna de ellas durante algún tiempo, a costa de sacrificar otros aspectos de nuestras vidas y, claro está, del sacrificio de muchos otros. La que se mantendrá intacta es una vida basada en la separación. Separados nosotros mismos y de los demás.

Cada vez que se trata de pensar en una sociedad distinta se suele caer en pensar lo “bueno” de este mundo separado de lo “malo”. La revolución es algo bien diferente. Se trata de criticar desde la raíz la sociedad existente y de tirar abajo todo lo que se considere necesario en dicho proceso.

En esa apasionante búsqueda no sabemos qué quedará de lo que actualmente conocemos como deporte, pero es fundamental comenzar a reconocer sus limitaciones para poder superarlo. Creemos que el proletariado en Brasil ha iniciado ese camino. ¡No va a haber copa! ¡Extendamos la revuelta!



rosario-argentina, junio 2014

Comunicado de los convocantes del Bloque Libertario, ante los hechos ocurridos en la manifestación del primero de mayo de 2014 en Barcelona.

La mayor crisis capitalista después de 1929, es decir, el mayor ataque de los amos a nuestras vidas después de la segunda guerra mundial crea una situación de muerte lenta, de depresión individual y colectiva, de miseria material y emocional, y también de rabia, que se extiende en cada vez mayores partes de la población.

En este contexto, el conflicto social y sus manifestaciones surgen de todos los poros del cuerpo social. Desde Río de Janeiro hasta Atenas, desde Sarajevo hasta Londres, las calles arden. No es una cuestión de la iniciativa de una o de otra sino una condición social generalizada, generada por las tensiones que crean las decisiones y las políticas de los dueños de este mundo.

La cuestión para las que luchan contra la barbarie dominante es organizar esta rabia, dotarla de los medios prácticos y teóricos para ser más eficaz en su lucha contra la explotación y la miseria, y así crear la posibilidad de un mundo de libertad e igualdad. Ahora es el momento de la acción; ahora es el momento de organizar y generalizar el conflicto; ahora es el momento de dejar de respetar las leyes y las normas que legitiman y garantizan las violaciones cotidianas impuestas por el capital y sus aliados políticos.

Sólo los que son cómplices de los expolios del Estado y del capital en nuestras vidas, o los que tienen tanto miedo que no pueden asumir la tremenda tarea de organización del proceso revolucionario que la sociedad necesita, pueden emitir «condenas de la violencia», sea cual sea, o caracterizar los ataques a los bancos y a la policía como «vandálicos» o criminales. Sólo los que posponen eternamente el momento de la insurrección de las esclavas, las oprimidas de este mundo, intentan desvincularse de las barricadas que se levantan cada vez más en las calles. ¿Si no ahora, cuándo?

Evidentemente, la necesidad inmediata de crear acontecimientos colectivos y socializados de resistencia, sin el permiso de nuestros adversarios, no equivale a decir que «todo vale» y que cualquier acto y momento de ataque son oportunos. «La improvisación nos ha costado muy cara», decían nuestras compañeras, en estas mismas tierras que pisamos nosotras, y tenían toda la razón. Hay que dejar atrás el espontaneísmo y la adoración del ataque individualizado, sin tener en cuenta a los
demás o las consecuencias. Hay que tomar nuestros deberes y nuestros deseos más en serio.

Y esto es verdad tanto para la manifestación en Barcelona del primero de mayo como para cualquier otra ocasión. No condenamos ningún acto de resistencia y defendemos su legitimidad ética y política. No nos desvinculamos nunca de estos actos, pero podemos cuestionar estrategias y tácticas, si consideramos que éstas son equivocadas. Y esto lo hacemos tanto para la manifestación del primero de mayo como para todas las ocasiones de levantamientos colectivos que vienen, que seguro vendrán. Por nuestra parte, creemos que no hemos sabido canalizar la rabia imperante, hasta el punto de vernos superadas por la situación. Achacamos este hecho a nuestra falta de capacidad organizativa interna, en la que debemos trabajar para, en el futuro, estar a la altura de las circunstancias.

Como convocantes del Bloque Libertario, seguiremos trabajando para promover la autodefensa social y colectiva, que es también una de las semillas de la sociedad que queremos crear, basada en la solidaridad, la horizontalidad y el apoyo mutuo, contra los dictámenenes del Estado y del capital. No cabe duda de que las que caen en las manos de nuestros enemigos, incluidas las detenidas en esta última manifestación, tienen nuestro pleno apoyo. Exigimos su liberación, porque la lucha por la libertad no es un delito sólo suyo sino que es de todas nosotras.

Por la revolución social. Por la libertad.

# Barcelona, 1 de mayo de 2014

Panfleto anónimo contra el mundial [Argentina]

¡Argentinos! ¡Este mundial alentemos bien fuerte! ¡Mas fuerte que nunca! No vaya a ser cosa que los gritos de los manifestantes en Brasil nos arruinen la fiesta.

No podemos negar que todo este quilombo nos puede ayudar a ganar el Mundial, pero estos brasucas ya se les está yendo la mano y se va perdiendo la gracia.

¿Pelé o Maradona? ¿Messi o Neymar? Ahora resulta que para ellos el problema son los burgueses y el Estado.

Claro que un Mundial no es gratis, no pueden ser tan cabeza dura. Quieren ser hexacampeones sin sacrificio. A nosotros la primer copa nos costó 30000 desaparecidos y se quejan por unos miles de millones de dólares y unos cuantos negros muertos en las fabelas.

¡Brasileros! Dejen este hermoso deporte tranquilo y si hay algo que les molesta en unos meses tienen las elecciones.

Por el bien de todos dejen las calles y vuelvan a las tribunas.

Se los pide el pueblo argentino. ¡Siempre junto al fútbol!

miércoles, 11 de junio de 2014

¡QUE LA REVUELTA EN SANTS SEA SÓLO EL INICIO!


La rebelión social en el barrio de Sants de los últimos días es un acontecimiento que marca un antes y un después. Una importante parte de la gente del barrio se está rebelando contra el desalojo de Can Vies y la demolición bárbara del edificio. Can Vies ha sido territorio contra el poder del Estado y del capital desde hace 17 años y mucha gente lo hemos defendido como nuestro, porque es nuestro. En Can Vies hemos defendido un modo de vivir, de crear y de relacionarnos sin cobertura oficial, sin instituciones, ni empresas ni subvenciones. Ahora bien, estos últimos días están siendo también la oportunidad para expresar el descontento generalizado por la violencia y la miseria que el capital nos impone en todos los niveles de nuestras vidas. 
  La solidaridad activa de miles de personas, como expresión de un deseo colectivo de vivir sin obedecer, supone un gran peligro para las autoridades políticas, mediáticas y económicas. Y lo saben. La lucha en la calle demuestra que sólo organizándonos de forma colectiva podemos defender nuestros intereses y nuestras vidas. El supuesto diálogo con nuestros enemigos sólo nos lleva adonde ellos quieren: someternos y aceptar su lógica. 
   Can Vies ha tenido tanta importancia no porque fuese un proyecto cultural o educativo valioso, sino porque era un proyecto que tenía como rasgo constitutivo el no-pacto, la ruptura, la negación de cada gobierno, de cualquier representante. Negociar con el Estado anula las bases de nuestra lucha: crear una sociedad sin clases, sin explotación, sin relaciones de dominación. Nuestra acción cambia de carácter si obedece a un pacto con la autoridad o si se niega a obedecer. Can Vies no era ni será un centro cívico. No es ni puede ser parte del proyecto culturalista, “abierto”, progre o humanista de cualquier profesional de la política. Es decisión de hacer política sin este profesional y en su contra. Por tanto negociar equivale a desaparecer como actividad emancipadora. Ya hay muchas personas que no ven ningún problema en llenar un barrio con barricadas, atacar bancos o tirar piedras a la policía para defender una forma de organización social autónoma sin mediadores. Los incontrolados y las incontroladas nos hemos multiplicado, y además sabemos y aprendemos poco a poco a cuidarnos. 
   Curiosamente el Estado y los medios de incomunicación intentan introducir las divisiones del pasado entre manifestantes pacíficos y violentos. Es evidente que tal división no existe. El conflicto ya se ha expandido y tenemos que hacer que se extienda aún más. Ya no es la “cola” de las manifestaciones la que hace sus rituales, sino muchos, muchísimos vecinos del barrio y de la ciudad. Cada vez es más evidente que el pacifismo resulta inútil, por eso la participación en los disturbios aumenta, y una nueva cultura de la autodefensa crece, la de combatir colectivamente. Pero no se trata de la violencia por la violencia, sino de marcar objetivos claros y atacar al capital y sus símbolos. No hay que actuar de manera aleatoria o compulsiva, ni tener una sensación difusa de responsabilidad sobre los acontecimientos, sino asumir plenamente la tarea de actuar juntos, con los colectivos, las asambleas y las personas que quieren promover prácticas y proyectos en contra y fuera de los permisos y las normas de nuestros adversarios. 
   Otras formas de vivir llenaron (y seguirán llenando) las calles de Sants, de Gamonal, de Estambul, de Río, etc., con barricadas para defendernos de aquellos que sólo piensan en el beneficio económico y político, excluyéndonos con sus leyes, reprimiéndonos con su policía, manipulándonos con sus medios. Estamos ahí y seguiremos estando, oponiendo nuestra comunidad de lucha al mundo individualista, mercantilista y patriarcal, en el que la vida decae en mera supervivencia. Los amos y los gobiernos destruyen proyectos colectivos con 17 años de historia y también destruyen miles de vidas cada día. Que nadie se deje engañar: cuando la comunidad gana, las leyes opresivas dominantes pierden. Cuando estas leyes ganan, (se) pierde la comunidad. En otras palabras, nosotros o el Estado, o la vida común o la barbarie. Lo que más necesitamos en este momento es potenciar los lazos entre nosotras, las colaboraciones y las coordinaciones que nos permiten crear y defender el mundo en el que queremos vivir. 
No más desalojos ni más desahucios. No más detenciones ni palizas en comisaría ni en las furgonas. Multipliquemos las ocupaciones, internacionalicemos el conflicto. Reconozcámonos en las luchas contra el capital en todo el mundo. Tenemos que seguir combatiendo y, al mismo tiempo, desarrollar y mejorar nuestros vínculos, organizarnos y coordinarnos. Estrategia común, estrategia de lo común. Por detrás de cada barricada, un proyecto colectivo. Por delante de cada proyecto colectivo, una barricada. 

¡Fuera la policía de los barrios! 
¡Libertad para todos los detenidos! 
¡Libertad para todas las presas por luchar! 
¡Okupemos cien, mil Can Vies! 
¡Larga vida al espíritu que incendia las calles de Sants y de Barcelona! 
¡Larga vida a la Rosa de foc! 
¡Esto no ha hecho más que empezar…! 
CRIT 
(Comité Revolucionario Internacionalista Tozudo)

viernes, 18 de abril de 2014

Consideraciones finales del libro del M.I.L. "REVOLUCIÓN HASTA EL FIN" (1971)

"Consideramos alienada toda clase de actividad separada: el pensamiento, la cultura, el arte, la política, la vida cotidiana entendida como “vida privada” separada de la vida pública, el valor de cambio, el espectáculo de la mercancía, etc.
-Consideramos que el proyecto revolucionario es el intento de extirpar de raíz toda clase de alienación, con plena conciencia de que la alienación y la separación entre valor de uso y apropiación real tiene su más profunda raíz en la cosificación, el fetichismo, etc. inherentes en el reino de la mercancía; el Capitalismo es el
reino de la mercancía llevado a su punto límite, el grado máximo de cosificación y fetichismo, el estadio supremo de la alienación humana.
-Para que el proyecto revolucionario no sea desviado ni recuperado por el viejo mundo de la mercancía, del valor de cambio, de la alienación, etc. debe adecuar sus medios al fin que se propone; no es que el fin no justifique los medios, sino que el fin juzga, en la práctica, a los medios. Ello implica:
-A nivel de pensamiento: no puede lucharse contra la alienación bajo formas alienadas (separadas, fetichistas, cosificadas...).
-A nivel político: no puede lucharse contra el Capitalismo y todo el viejo mundo desde
dentro del sistema.
-A nivel organizativo: para poder llegar a plantear realmente una etapa transitoria hacia el comunismo, hemos de ser fiel reflejo de la auténtica sociedad comunista, incluso organizativamente.
-Las consecuencias de tales afirmaciones no son abstractas sino que se nos plantean a diario de forma muy concreta. En resumen:
-Rechazamos el reformismo, todo intento de luchar contra el sistema desde dentro del sistema.
-Rechazamos igualmente toda clase de grupúsculos, vanguardias, izquierdismos verbales, etc. en la medida que constituyen formas alienadas y recuperables de luchar contra la alienación y el viejo mundo.
-Rechazamos asimismo la constitución del pensamiento revolucionario en
“especialización” o “actividad separada”, en abierto desfase con el movimiento obrero real, desvinculado de su profunda problemática.
-No planteamos, en absoluto, una posición en la que el aporte de la obra de Marx sea “dogma”; nos limitamos a considerar más contundente el realizar una crítica del Estado, de la mercancía, de la alienación, etc. desde una reinterpretación de las auténticas posiciones de Marx y Engels que no a partir de elementales e ineficaces posiciones anarquistas


-Nos desentendemos por completo del Capitalismo de Estado que, bajo el nombre de “socialismo” o “comunismo” detenta el poder no sólo de los Estados del bloque del Este sin excepción, sino también el de las
burocracias político-sindicales occidentales."




Dossier MIL: …1000… o …10000

En la segunda mitad de los años 60, el movimiento revolucionario renace a escala mundial. Las huelgas
salvajes de los mineros de Limburgo (Bélgica 67), Mayo-68 en Francia, Otoño caliente del 69 en Italia, la huelga insurrecional en Polonia en el 70-71, los motines en los ghettos norteamericanos...etc, etc. En fin, miles de luchas en todo el globo nos muestran el resurgir de la violencia y del movimiento revolucionario, que se traduce en:  rechace y negación total de los sindicatos. Lucha por la abolición de la autoridad y jerarquía, sabotaje del proceso de producción y de las mercancías en las empresas...etc, etc.
Este resurgir del movimiento revolucionario se ha manifestado en España, con luchas similares a las del resto del mundo: generalización de comités y comisiones de empresa en luchas de base permanente contra el sistema de explotación y opresión del capital, boicot total a los sindicatos (primavera 71), huelgas salvajes y acciones violentas dela [sic] clase en fábricas y barrios (AEG de Terrassa, Harry-Walker, SEAT, Erandio, Granada, Ferrol, Sant Adrià, Sardanyola [sic], Pamplona, etc, etc.) Dichas luchas se nos presentan como una manifestación de auto-organización de la clase por la destrucción del sistema del salario y del estado capitalista por la implantación del comunismo.
En este resurgir del movimiento revolucionario, la única intervención de los comunistas es la resolución de las tareas que plantea el movimiento real en su lucha por la abolición del Capital. La proliferación, a escala mundial, de grupos específicos responde precisamente a que es la forma organizativa propia de los comunistas a la resolución de dichas tareas, que en cada situación histórica-geográfica adopta sus formas concretas. El “1000” esuna de las formas concretas que toman los grupos específicos en Catalunya para desarrollar la tarea de agitación mediante el acto y la palabra.
Con la aparición de las primera huelgas salvajes y acciones violentas de clase, el “1000” nace en el apoyo a dichas huelgas. Este apoyo y participación se traduce en sacar a la calle los textos deliberadamente olvidados por la contra-revolución que con textos nuevos platea el problema del comunismo. Para los comunistas platear hoy el problema de la abolición del sistema del Capital requiere la desmitificación del reformismo, grupos y grupúsculos que no son más que la izquierda y la extrema izquierda del programa del Capital. Es la presencia en este viejo mundo de las ideologías transformadas en estrategias y de las estrategias transformadas en ideologías, que intentan
introducirse como vanguardias en la clase obrera, lo que nos ha obligado a tratarlas como tal: de estrategias de la miseria a la miseria de las estrategias.
La realización de las tareas que nos hemos impuesto nos exige un largo proceso infraestructural. Durante estos tres últimos años, el “1000” ha desarrollado la labor de agitación así como de trabajo de preparación infraestructural. De la misma forma que miembros del “1000” expropiaban un banco, se veían obligados a romper con un grupo de base al querer éste transformar una lucha revolucionaria del proletariado en modelo de lucha seguir, y por ello grupuscalizarse [sic] ideologizándose, al mismo tiempo que facilitaba material de impresión socializado a grupos de base, al mismo tiempo que...etc.
La violencia revolucionaria que desarrollan los grupos específicos es una respuesta global del proletariado a la violencia física del Capital. Las manifestaciones de ira, cólera, etc., son expresiones de la cotidianidad humillada del proletariado, son expresiones de la guerra civil revolucionaria latente. La tarea de los grupos específicos es la profundización comunista de esta situación social.
La compaginación de la agitación y la dinámica del proceso infraestructural necesario nos ha llevado al inicio de un proceso organizativo político-militar en clara contradicción con la tarea de profundización comunista de las contradicciones sociales. Frente a esta realidad el “1000” se auto-disuelve. Los comunistas que pertenecieron al auto-disuelto “1000” continúan la tarea de agitación en grupos específicos llamados “GAC” (Grupos autónomos de combate).
En septiembre del 73, ciertos comunistas organizados en distintos grupos autónomos de combate son detenidos por las fuerzas armadas del Capital. Tras la detención, el aparato burocrático-jurídico de la represión ha seguido su curso dando como resultado la eliminación física de éstos. Hoy, tanto la izquierda como la derecha política del Capital sólo tratan de justificar hallando una solución “humana”, su necesidad de destrucción de su antagónico: el comunismo.
Los comunistas del GAC-Septiembre-73 consideramos que la intensificación de la lucha por la destrucción del sistema que engendra la represión es la mejor manera de desarrollar la solidaridad revolucionaria con los represaliados.
Llamamos a todos los revolucionarios del mundo a que su lucha contra la represión sea su desmitificación, y la traten como a tal: como necesidad lógica y fatal del Capital: a que difundan textos históricos de las luchas del proletariado censuradas por la contra-revolución, textos actuales que plantean los problemas del comunismo en las distintas partes del globo: a que sitúen el problema de la violencia revolucionaria: en fin, llamamos a todos los revolucionarios a que intervengan en la profundización comunista de las contradicciones sociales en el sistema del Capital.
¡NI MÁRTIRES. NI JUICIOS. NI CÁRCELES. NI SALARIOS!
¡VIVA EL COMUNISMO!